lunes, 27 de febrero de 2012

Fundamentos para la práctica del Tai Chi Chuan

Inserto en un mundo donde ya no hay significaciones unívocas, el hombre de hoy debe enfrentar un conjunto de aspectos sociales, culturales e interculturales, económicos, empresariales, académicos, científicos, políticos, lo que se denomina en la actualidad “la ecología de la acción”.

Tan pronto como un individuo emprende una acción, cual fuere, ésta empieza a escapar a sus intenciones. Dicha acción entra en un universo de interacciones que producen en éste, en mayor o menor grado, situaciones de incertidumbre o de estrés conllevando a desarmonías psicofísicas o psicosomáticas.

Desde esta perspectiva, la práctica regular del Tai Chi que tiene como finalidad dar relevancia al tema de la salud mental y física, permite descomprimir los estados de estrés, evitar extremos controlando los mismos desde un estado de equilibrio y bienestar.

En efecto, esta milenaria disciplina, sustentada por la medicina tradicional china, contempla el equilibrio del Yin y Yang, elementos extremos indispensables y complementarios del cuerpo. En términos comunes, cuando estos elementos no se encuentran balanceados se produce un desequilibrio en las funciones de éste, produciendo malestares y en muchos casos enfermedades de diferentes etiologías.

La implicación activa en el Tai Chi (carente de requisitos respecto a edad, sexo o cualquier otra característica antropomorfa) permite un aprendizaje de alcance terapéutico produciendo armonía entre mente y espíritu, brindando al practicante mayor capacidad para mantener o mejorar su salud.

sábado, 4 de febrero de 2012


EL TE CARECE DE LA ARROGANCIA DEL VINO.

DE LA INDIVIDUALIDAD DEL CAFÉ.

DE LA INOCENCIA SONRIENTE DEL CACAO.

KAKUZO OKAKURA




El Hombre y la Mujer

El hombre es la más elevada de las criaturas.

La mujer la mas sublime de los ideales.

Dios hizo para el hombre un trono; para la mujer un altar. El trono exalta;el altar santifica.

El hombre es el cerebro, la mujer el corazón. El cerebro produce la luz; el corazón produce el amor. La luz fecunda, el amor rcsucita.

El hombre es fuerte por la razón, la mujer es invencible por las lagrimas.

La razón convence, las lagrimas conmueven.

El hombre es capaz de todos los heroismos; la mujer de todos los martirios. El heroismo enoblece; el martirio sublimiza.

El hombre tiene la supremacia; la mujer la preferencia. La supremacía significa la fuerza; la preferencia significa el derecho.

El hombre es un genio; la mujer un ángel. El genio es inmensurable; el ángel indifinible.

La aspiración del hombre es la suprema gloria. La aspiración de la mujer es la virtud extrema. La gloria hace todo lo grande; la virtud hace todo lo divino.

El hombre es un código, la mujer un evangelio. El código corrige; el evangelio perfecciona.

El hombre piensa, la mujer sueña. Pensar es tener en el cráneo una larva, soñar es tener en la frente una aureola.

El hombre es un océano, la mujer un lago. El océano tiene la perla que adorna, el lago la poesía que deslumbra.

El hombre es el águila que vuela, la mujer es el ruiseñor que canta. Volar es dominar el espacio. Cantar es conquistar el alma.

El hombre es un templo, la mujer es el sagrario. Ante el templo nos descubrimos, ante el sagrario nos arrodillamos.

En fin el hombre esta colocado donde termina la tierra, la mujer donde comienza el cielo

Víctor Hugo

POESIA EN MOVIMIENTO

Es el nombre de una canción que fue popular en Occidente. Un refrán aplicado a un practicante chino de las artes marciales interiores dice: «Parece una mujer, lucha como un tigre.» El entrenamiento en las formas a solas es cierta­mente poesía en movimiento, e igualmente resulta femenino exteriormente, pero alberga en el interior la fuerza de un tigre. Cuando un estudiante es capaz de hacer satisfactoriamente una de las formas, experimenta estados de ánimo que podrían descri­birse como poéticos, cercanos a una experiencia religiosa. Entonces, los análisis y comparaciones con los sistemas de la filosofía se vuelven innecesarios; tan innecesarios como analizar el pentagrama de una pieza musical de Mozart.

Hay varios poemas clásicos del Tai Chi que alaban el arte y recuerdan a los estudiantes su dirección fundamental, pero, fuera de estos poemas específicos del Tai Chi, la obra maestra a la que se hace referencia en conexión con el arte es el Tao Te Ching. Este libro, que es un ejemplo por excelencia del significado que da Fung Yu-lan a la palabra, sugestivo», ha inspirado de múltiples modos a millones de personas. Cheng Man-ch'ing daba a sus estudiantes charlas sobre el libro, y les añadía el siguiente conse­jo: Cuando el sentido y el significado entran en colisión, con tentaras con dejar el juicio en suspenso. Ello podría tomarse como una instrucción al intelecto cuando se lee el Tao Te Ching y también cuando se practican las formas del Tai Chi. Cuando pueda practicar una forma, disfrútela, vívala.

Uno de los eficaces versos del Tao Te Ching empieza así: «No hay una sola cosa en el mundo que sea más suave y más flexible que el agua; pero en todo el mundo no hay nada que iguale al agua en su capacidad de superar las cosas que son duras y fuertes.» El tema se repite en un verso posterior: »Cuando un hombre nace, es suave y flexible, pero cuando muere es rígi­do y duro... Lo que es rígido y duro pertenece a la muerte, pero lo que es suave y flexible pertenece a la vida.» El Tao Te Ching nos pide que seamos suaves y flexibles, como un niño, que respiremos como un niño, que seamos invadidos por la respiración, pero sin que la mente «se deten- ga» a respirar. Estas palabras, lle­nas de inspiración, pueden ayudar a un estudiante a evocar el tipo de sensación <«adecuada»» sobre lo que está haciendo. El movimiento de las formas Yang es continuo, pero no debe endu­recerse por el esfuerzo para que sea continuo. Los estu -diantes tratan de encontrar un ritmo nuevo en el que la continuidad no sea una tensión, y en el que la respiración armonice con ese ritmo. Los músculos y articulaciones del cuerpo responden a él, y lo disfrutan. Por un tiempo, parece como si uno se hubiera con­vertido en un ser humano.

Hay una especie de espíritu que no puede ser definido; algo que, como el movimiento continuo, pierde su cuali­dad esencial en cuanto intentamos captarla: ««El Tao sigue las leyes de su propia naturaleza.» Tratar de captarlas, de definirlas, es tratar de cambiar su naturaleza. Esto puede experimentarse al practicar las formas del Tai Chi.

Entre los clásicos del Tai Chi hay uno anónimo: «La Canción de las Trece Posturas»:

Mantén las treces posturas: no las olvides.

Cuando desees moverte, empieza desde la cintura.

Sé sensible a los cambios, al más ligero cambio de lo lleno a lo vacío.

Así dejarás que el Chi circule como un fluido por todo tu cuerpo, sin cesar.

Invisible en el abrazo de la quietud yace el movimiento; y dentro del movimiento la quietud se oculta

Busca, por tanto, lo que está quieto dentro del movimiento.

Si puedes abordarlo, los descubrimientos serán tuyos cuando te enfrentes al oponente.

Que todo movimiento se llene de conciencia y significado

Si puedes hacerlo, el esfuerzo del no esfuerzo aparecerá.

Nunca abandones la atención a la cintura.

Cuando el abdomen está ligero y libre, el Chi se estimulará.

Cuando las vértebras inferiores estén erguidas, entonces el espíri­tu se elevará a la parte superior de la cabeza.

Todo el cuerpo debe ser flexible y suave, la cabeza suspendida como si colgara de arriba por un solo cabello. Permanece despierto, buscando el significado del propio Tai Chi. Si el cuerpo se do- bla o estira, si se abre o se cierra, que el camino natural sea tu camino.

Al principio, los estudiantes escuchan las palabras de su maestro pero con cuidado y esfuerzo aprenden a aplicarse, y entonces la habilidad se desarrolla por sí sola.

¿Quién puede decirme cuál es el principal principio del Tai Chi?

La mente despierta viene primero y el cuerpo le sigue.

¿Quién puede decirme cuál es el significado y la filosofía del Tai Chi?

Juventud eterna y una vida larga y saludable, que significan una primavera siempre presente.

Cada una de las palabras de esta canción es valiosa y te importa; si no escuchas sus palabras, y no las sigues, seguramente desper­diciarás tu vida.

Otro poema instructivo, más breve, resume las acciones del Empuje de Manos.

También es anónimo y se llama simplemente ««La Canción del Empuje de Manos,

Cuando utilizas las acciones del Rechazo, Giro Atrás, Presa y Empuje. Dejarás que se llenen siempre de significado.

Cuando te mueves, recuerda que a cada parte de tu cuerpo otra parte le ayuda.

Si te mueves así, ninguna abertura aparecerá que deje entrar a tu oponente.

Si tu oponente utiliza incluso la fuerza de mil kilos contra ti,lo detectarás con la fuerza de cuatro gramos.

Deja a tu oponente ir hacia ti; déjale que pierda el equilibrio. Combina en un momento cesión y ataque.

El famoso Wang Tsung-yueh, a quien conocimos en la si ción histórica, escribió una descripción idealista del dominio Tai Chi que es en cierto sentido poética. Puede llamársele poi ca porque las fases que describe nunca podrán ser alcanza( por un ser humano; es como una celebración de la perfección el arte. Dice así:

A la más ligera presión de un oponente, cede, y en cual empiece a retirarse, golpéale... Ajústate a la velocidad de movimientos de un oponente, moviéndote rápido cuando é haga, y lento como él. Sea como sea, la multitud de técnica está regidas por el mismo principio... Entrena con diligencia muévete con una energía intrínseca, y muévete así hacia la minación... Talento, intuición, estas cosas no bastan sin esfuerzo largo y perseverante. El cerebro debe estar ciar vacío, y el Chi tiene que haber bajado al Tan T'ien, con cuerpo erguido y relajado. Cualquier cambio en tu equilil deberá estar oculto a tu oponente... Si te empujan poi izquierda, ésta debe estar vacía; si te empujan por tu derec debe estar vacía. Siempre que tu oponente te empuje, di encontrar el vacío. Cuando él adelanta, debe sentir que ti, qué hacerlo varios kilómetros; cuando él retrocede, debe 5 tirse cercado. Si una pluma baja hasta tu cuerpo, debes ser sensible que la sientas. Si una mosca se posara sobre ti, de rías ponerte en movimiento.

Tal es el dechado de virtudes del entrenamiento del Tai tomar una respiración con su temible e intocable habilidad; 1 inspiración, si no una posibilidad. Wu Yu-seong, que pasó Tai Chi estilo Yang al Chen, escribió también sobre el arte,en lineas similares a las de Wang Tsung-yueh, pero hablando tam­bién sobre las energías interiores del arte. Incluía varios símiles sorprendentes.

Que tu espíritu sea como un gato cazando un ratón.

Que tus maneras sean las de un halcón suspendido en el aire para cazar un conejo.

Que tu quietud sea la de una montaña. Que tu movimiento sea el de un río.

El recoger tu Chi debe ser como tensar un arco. Liberar tu Chi debe ser como soltar una flecha. Tu mente es el general, tu Chi es la bandera, tu cintura el asta de la bandera.

Cuando se mueve Ching, debe ser como el devanado de la seda.

Otros autores han tratado de captar el espíritu del Tai Chi en palabras, pero es a esas primeras obras a las que los estudiantes han acudido una y otra vez como guía y para degustar el sabor del último Supremo.