Fundamentos para la práctica del Tai Chi Chuan
Inserto en un mundo donde ya no hay significaciones unívocas, el hombre de hoy debe enfrentar un conjunto de aspectos sociales, culturales e interculturales, económicos, empresariales, académicos, científicos, políticos, lo que se denomina en la actualidad “la ecología de la acción”.
Tan pronto como un individuo emprende una acción, cual fuere, ésta empieza a escapar a sus intenciones. Dicha acción entra en un universo de interacciones que producen en éste, en mayor o menor grado, situaciones de incertidumbre o de estrés conllevando a desarmonías psicofísicas o psicosomáticas.
Desde esta perspectiva, la práctica regular del Tai Chi que tiene como finalidad dar relevancia al tema de la salud mental y física, permite descomprimir los estados de estrés, evitar extremos controlando los mismos desde un estado de equilibrio y bienestar.
En efecto, esta milenaria disciplina, sustentada por la medicina tradicional china, contempla el equilibrio del Yin y Yang, elementos extremos indispensables y complementarios del cuerpo. En términos comunes, cuando estos elementos no se encuentran balanceados se produce un desequilibrio en las funciones de éste, produciendo malestares y en muchos casos enfermedades de diferentes etiologías.
La implicación activa en el Tai Chi (carente de requisitos respecto a edad, sexo o cualquier otra característica antropomorfa) permite un aprendizaje de alcance terapéutico produciendo armonía entre mente y espíritu, brindando al practicante mayor capacidad para mantener o mejorar su salud.
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