lunes, 27 de febrero de 2012

Fundamentos para la práctica del Tai Chi Chuan

Inserto en un mundo donde ya no hay significaciones unívocas, el hombre de hoy debe enfrentar un conjunto de aspectos sociales, culturales e interculturales, económicos, empresariales, académicos, científicos, políticos, lo que se denomina en la actualidad “la ecología de la acción”.

Tan pronto como un individuo emprende una acción, cual fuere, ésta empieza a escapar a sus intenciones. Dicha acción entra en un universo de interacciones que producen en éste, en mayor o menor grado, situaciones de incertidumbre o de estrés conllevando a desarmonías psicofísicas o psicosomáticas.

Desde esta perspectiva, la práctica regular del Tai Chi que tiene como finalidad dar relevancia al tema de la salud mental y física, permite descomprimir los estados de estrés, evitar extremos controlando los mismos desde un estado de equilibrio y bienestar.

En efecto, esta milenaria disciplina, sustentada por la medicina tradicional china, contempla el equilibrio del Yin y Yang, elementos extremos indispensables y complementarios del cuerpo. En términos comunes, cuando estos elementos no se encuentran balanceados se produce un desequilibrio en las funciones de éste, produciendo malestares y en muchos casos enfermedades de diferentes etiologías.

La implicación activa en el Tai Chi (carente de requisitos respecto a edad, sexo o cualquier otra característica antropomorfa) permite un aprendizaje de alcance terapéutico produciendo armonía entre mente y espíritu, brindando al practicante mayor capacidad para mantener o mejorar su salud.

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